lunes, 30 de noviembre de 2015
El aprendizaje basado en el intercambio abierto
El principal valor que ofrecen las aplicaciones Web 2.0 es la simplificación de la lectura y escritura en línea de los estudiantes, lo cual se traduce en dos acciones sustantivas del proceso de aprendizaje: generar contenidos y compartirlos. Por lo que el Aprendizaje 2.0, se apoyaría en dos principios básicos de la actual web: contenidos generados por el usuario y arquitectura de la participación.
Johnson (1992) agrega que el conocimiento siempre se genera bajo una continua negociación y no será producido hasta que los intereses de varios actores estén incluidos, por lo que propone tres tipologías diferentes de aprendizaje:
1) Aprender haciendo: para esto resultan de especial utilidad aquellas herramientas que permiten al estudiante y al docente la lectura y la escritura en la Web, bajo el principio de ensayo-error donde el estudiante genera contenido y el profesor lo revisa y corrige. Mediante un proceso de creación individual y colectiva, promueve un proceso de aprendizaje constructivista.
2) Aprender interactuando: Se basa en la idea de que las plataformas de gestión de contenidos están escritas con hipervínculos y ofrecen la posibilidad de intercambiar ideas con el resto de los usuarios de Internet (comunicación entre pares).
3) Aprender Buscando: El proceso de investigación, selección y adaptación previo a realizar un trabajo, termina ampliando y enriqueciendo el conocimiento de quien lo realiza, por lo que resulta fundamental aprender cómo y dónde buscar contenidos educativos.
Lundvall (2002), agrega un cuarto tipo de aprendizaje:
4) Aprender compartiendo: El proceso de intercambio de conocimientos y experiencias permite a los educandos participar activamente de un aprendizaje colaborativo. Internet cuenta con una gran cantidad de recursos para que los estudiantes puedan compartir los contenidos que han producido, generando de esta forma redes de aprendizaje.
La permanente renovación del conocimiento no sólo demandará de nuevas habilidades en el uso de las tecnologías, sino también de destrezas orientadas a procesar cada vez mayores volúmenes de información. El adecuado desarrollo de estas habilidades en los educandos estimulará su interés por generar y compartir contenidos multimedia de calidad, siempre y cuando los docentes estén al tanto de las ventajas de estas aplicaciones y cuenten con la alfabetización tecnológica necesaria para incorporar estos recursos digitales al aula.
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